25.2.10

N.T.G.D.P.T

Entrega las costras, guía a mi demencia
Dale cuerda al espíritu oxidado,
El fuego apagado, hazlo mi estandarte.
Guíame a donde me necesitan,
Guíame a ninguna parte.

Si la caída del hombre es inminente
¿Quién soy yo para oponerme a tan magnifica obra?
Puesto que la lacra se ha extendido.
No existe hombre perspicaz, ni mujer romántica
Vivimos en el fraude más grande jamás hecho.

Niños vestidos para bailarle al falo
Niñas listas para abrirle sus puertas húmedas,
Mientras se complementa las enjundias de locura
Y las ponzoñas del vahído astral.

Gracias, Señora de los soberbios descerebrados,
Has triunfado en el conflicto milenario,
Has hecho de nosotros tus mas fervientes ciervos,
Como esclavos malditos,
No hay quién se te oponga, no hay voluntad…
Puesto a que nos llenas de gracia,
La gracia de nuestro vacío visceral.

Gracias, Señor conspirador del proceso natural,
El que nos brinda limpieza humana,
Fecundas tu obra letal sobre tus ciervos,
Y éstos te pagan con los inocentes.
Su forma de rendir el tributo cierto.

Si la caída del hombre es inminente,
He de ser yo, en primera fila el que celebre,
Puesto a que mi cuerpo no resiste tanto veneno,
Ni mi alma desea sostenerse sobre mí.
Mi mente está tan doblegada por el ajetreo
Estoy tan sofocado de ego,
Tan lleno de sarcasmo
Y mi corazón… ¡oh, mi corazón!
¿Dónde lo habré dejado?

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